Como ya comentaba el otro día en Maldición en la cocina, los electrodomésticos se están revelando contra nosotros. Tras estropearse uno tras otro, el turno le llegó de nuevo a la vitrocerámica. La cantarina de la casa se cansó de pitar, dejó que le apagaran su fuego perpetuo y decidió hacer saltar los plomillos de la casa entera. ¿Lo recuerdas?