Qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad? Hace nada era verano y ahora, de repente, tenemos la Navidad encima. Y no me quejo de que todo vaya tan deprisa, estas fechas me gustan mucho: el frío, las familias que se reunen, la ilusión de los niños, las iluminaciones de las calles... Pero sobre todo, lo que más me gusta es el espíritu navideño que lo inunda todo. Es lo mejor para combatir a la crisis, ¿no crees?